El ROAS sigue siendo la métrica de referencia en paid media, pero tiene un problema estructural: solo mide las conversiones que el píxel logra atribuir. El Marketing Efficiency Ratio (MER) ofrece una visión más honesta de la eficiencia publicitaria total y permite tomar decisiones de inversión más robustas, desvinculadas de los sesgos de atribución de plataforma.

Optimizar por ROAS tiene sentido sobre el papel. Pero cuando el ROAS sube y el negocio no crece, algo falla en la ecuación.
El problema no es la métrica en sí. El problema es convertir el ROAS en la única brújula cuando, en el mejor de los casos, mide una fracción de los ingresos que genera tu inversión publicitaria. A medida que los píxeles pierden señal — restricciones de cookies, cambios en iOS, tráfico en modo privado, conversiones offline — el ROAS registrado diverge cada vez más del impacto real. El resultado: equipos optimizando un número que ya no refleja la realidad del negocio.
El Marketing Efficiency Ratio (MER) es la alternativa que cada vez más equipos de paid media están incorporando como métrica de control.
El MER (Marketing Efficiency Ratio) es el ratio entre los ingresos totales del negocio y el gasto publicitario total en un período determinado. La fórmula es directa:
MER = Ingresos totales / Inversión publicitaria total
A diferencia del ROAS, que trabaja a nivel de campaña o canal y depende de las conversiones atribuidas en plataforma, el MER opera a nivel de negocio. No importa si una venta se atribuyó a paid search, provino de email o no se atribuyó a ningún canal: los ingresos del negocio crecen igual.
Un MER de 4x significa que por cada euro invertido en publicidad el negocio generó cuatro euros de ingresos. Sin ventanas de conversión discutibles. Sin modelos de atribución que distorsionen la lectura.
El ROAS mide las conversiones que el píxel registra y atribuye a una campaña concreta. Ese número tiene tres fuentes de ruido importantes:
El ROAS alto es la foto más favorecedora posible de tu inversión publicitaria. El MER es la foto real del negocio.
El MER no reemplaza el ROAS a nivel de optimización táctica: sigues necesitando métricas granulares para tomar decisiones de puja, segmentación y creatividad. Lo que hace el MER es actuar como ancla de control a nivel estratégico. Si el MER sube mientras mantienes o reduces inversión, las acciones que estás tomando generan eficiencia real. Si el MER baja pese a que el ROAS de tus campañas sube, hay un problema de atribución o de canibalización entre canales que la plataforma no puede ver.
El protocolo más práctico es definir un MER objetivo basado en tus márgenes, estructura de costes y mezcla de canales. Ese MER objetivo actúa como umbral de decisión de escala: por debajo, frenas o redistribuyes; por encima, escalas con convicción. Esto desvincula la gestión del paid media de los vaivenes de atribución y la ancla en la rentabilidad real del negocio.
Una ventaja adicional del MER es que habla en un idioma que entiende el equipo financiero. El CFO no vive en los dashboards de Meta Ads ni de Google Ads. Sí entiende "ingresos generados por cada euro de publicidad invertido". Traducir el rendimiento del paid media a MER facilita conversaciones sobre presupuesto, eficiencia y escala que el ROAS por sí solo no puede sostener.
En Latitude gestionamos el MER como capa de control en los clientes donde la señal del píxel es insuficiente para la toma de decisiones estratégicas. No como sustituto del análisis granular por campaña, sino como la métrica que cierra el gap entre lo que muestran los dashboards y lo que crece el negocio. La diferencia entre optimizar para la plataforma y optimizar para el resultado.