Durante años, la televisión fue territorio del branding y los grandes presupuestos. La irrupción del streaming con publicidad lo ha cambiado todo: hoy CTV ofrece segmentación de audiencia, frecuencia controlada y atribución real. Este artículo explica cómo integrarlo en tu mix de paid media.

La televisión conectada ya no es una apuesta de futuro: es un canal de paid media con audiencias masivas, inventario premium y, lo más importante para los equipos de performance, capacidad de medición real.
Durante décadas, la televisión fue el canal de las marcas con grandes presupuestos y sin necesidad de demostrar ROI a corto plazo. Eso cambió cuando el consumo migró a plataformas de streaming con publicidad: Netflix, Disney+, Max, Pluto TV, Samsung TV Plus y decenas de servicios FAST. El resultado es un inventario televisivo que hoy puede comprarse de forma programática, segmentarse por audiencia y, con la infraestructura correcta, atribuirse a resultados de negocio reales. Para los equipos de paid media, esto abre una oportunidad que todavía pocos están aprovechando bien en el mercado español y europeo.
CTV (Connected TV) engloba cualquier dispositivo conectado a internet que reproduce contenido en una pantalla de televisión: smart TVs, consolas, Amazon Fire Stick, Apple TV o Chromecast. La publicidad en CTV se sirve dentro de contenido de vídeo, generalmente en formato pre-roll o mid-roll no saltable, con tasas de visionado que superan el 90% en la mayoría de plataformas.
Lo que diferencia a CTV del broadcast tradicional es su arquitectura de datos. Al ser entornos autenticados —el usuario ha iniciado sesión en Netflix o en la app del broadcaster—, los publishers pueden enriquecer sus audiencias con datos first-party y venderlas a través de deals programáticos. Esto significa que un anunciante puede llegar a adultos 25-44 con historial de compra en e-commerce de moda en una pantalla de televisión, algo imposible con la televisión lineal convencional.
El debate sobre si CTV es un canal de awareness o de performance es, en buena parte, una discusión mal planteada. CTV puede jugar en ambos extremos del funnel dependiendo de cómo se configure la campaña:
CTV sin medición de incrementalidad es simplemente televisión cara con mejor segmentación. El diferencial real está en cerrar el loop entre la exposición en pantalla grande y el comportamiento posterior del usuario.
El mercado español de CTV está menos fragmentado que el americano, pero crece a doble dígito. Las opciones de activación más relevantes son:
La elección del canal depende del objetivo de campaña, del presupuesto mínimo disponible y, sobre todo, de la capacidad de medición. Activar CTV sin un plan de atribución claro es el error más frecuente que encontramos al auditar cuentas de paid media.
El principal obstáculo para tratar CTV como canal de performance es la atribución. A diferencia de search o social, donde el clic es el proxy de la intención, en CTV el usuario ve el anuncio y puede convertir horas o días después en otro dispositivo. Las soluciones más utilizadas actualmente son:
En Latitude, cuando incorporamos CTV a un mix de paid media, empezamos siempre con un geo holdout de 4-6 semanas para calibrar el impacto real antes de escalar presupuesto. Sin esa línea de base, cualquier optimización posterior se hace en la oscuridad. La televisión conectada representa uno de los pocos canales donde todavía existen ineficiencias de mercado que explotar: inventario premium, tasas de visionado altas y una base de anunciantes de performance todavía pequeña. Para los equipos que ya dominan el full-funnel en search y social, CTV es el siguiente paso lógico hacia una atribución completa en todos los puntos de contacto del journey del cliente.